martes, 3 de diciembre de 2013

ÚLTIMO CAPÍTULO. Capítulo Diez: Siempre juntos.

Alex no podía creerse lo que veía, corrió hacia James e intentó salvarlo como pudo, pero no había nada que hacer.

-No... no... ¡James!- Alex lloraba desconsolado y abrazaba el cadáver de James, empapándose con su sangre.

Sam había salido de su trance y miraba alrededor desorientado, sin entender que sucedía. Kendra miraba a James con lágrimas en los ojos. Nadie se dio cuenta de la mujer que estaba en la puerta y miraba la escena con una sonrisa maliciosa.

-Uno menos al que matar.

Todos volvieron la mirada hacia ella y se pusieron en guardia. Alex la miraba con el más profundo odio y ella le devolvía la mirada divertida.

-No me mires así, Cameron. Gracias a mi ahora no tienes que elegir entre esos dos.

Sam empalideció y Alex agarró la espada de James. No sabía luchar con espadas, pero Cameron sí, y esperaba que eso lo ayudara un poco.

-¿Lista para morir? Pienso cortarte la cabeza como debí haber hecho el día que me hechizaste.

Alice rió y se puso en guardia.

-Jamás conseguirán matarme, panda de idiotas.

Alex rugió y se abalanzó sobre ella con la espada en alto pero cuando llegó hacia su posición ésta ya no estaba. Kendra intentaba hacer memoria de todos los hechizos que se sabía y Sam miraba el cuerpo de James, sintiéndose más culpable que nunca. Alice apareció detrás de Alex, riendo, y le lanzó una bola de fuego que éste esquivó por poco. Kendra hizo levitar una silla y se la lanzó a Alice y Alex le lanzó un cuchillo. Alice esquivó la silla pero el cuchillo se clavó en su pierna. Haciendo un gesto de dolor y odio se lo arrancó y sus ojos se pusieron totalmente negros. La herida de la pierna se estaba curando, y ella se estaba enfadando.

-Bien... ¿quien quiere morir primero?

Los miró a todos y su mirada se detuvo en Kendra. Una sonrisa maliciosa se cruzó por su rostro y se abalanzó sobre ella con un cuchillo en la mano. Sam se interpuso en su trayectoria y el cuchillo se clavó en su abdomen. Alex se asustó más de lo que estaba antes y le hizo un placaje a Alice, haciendo que se cayera la espada en el camino. Su educación le impedía hacer daño a una mujer, pero su naturaleza de cazador de brujas le gritaba que le cortara el cuello. Con uno de sus cuchillos degolló a Alice, pero la herida se curó casi al instante. Ésta agarró a Alex del cuello y lo lanzó hacia una pared, dejándolo semiinconsciente. Sam se había arrancado el cuchillo del abdomen y estaba medio desmayado en el suelo, siendo ayudado por una asustada Kendra. Alice fue hacia ella, la agarró del cabello y la estampó contra la pared, poniendo su cuchillo en su garganta.

-Eres despreciable, Kendra Duncan. Traicionando de esta manera a tu propia especie. Por tu culpa las brujas están casi extintas, y voy a vengarlas.

Apretó el cuchillo sobre su cuello haciendo que saliera un poco de sangre, pero los ojos de Kendra se pusieron completamente blancos y el cuchillo se derritió. Una fuerza invisible lanzó a Alice hacia la pared opuesta. Kendra puso su mano sobre la herida de Sam y ésta se curó lentamente. Alex estaba inconsciente, rememorando una y otra vez la muerte de James.

-Esto es ahora entre tu y yo, Alice.

Ambas brujas, una con los ojos completamente negros y la otra con los ojos completamente blancos, se pusieron en guardia. Alice hizo aparecer dos bolas de fuego en sus manos y Kendra hizo aparecer cuchillos de hielo. Al mismo tiempo lanzaron sus ataques, una bola de fuego fue directa a la cara de Kendra pero un cuchillo de hielo atravesó la bola, rompiéndola, y fue a clavarse a unos centímetros de la cabeza de Alice. Estuvieron lanzándose bolas de fuego y cuchillos de hielo durante un buen rato, hasta dejar la habitación irreconocible. Kendra tenía quemaduras en varias partes de su cuerpo y Alice tenía cortadas en los brazos y las piernas. Ambas estaban agotadas de tanto usar su magia, pero ninguna parecía dispuesta a rendirse. Alice hizo aparecer una gran serpiente de fuego, la magia que usó fue tal que destrozó todos los cristales. Kendra, en un intento desesperado de proteger a los chicos, apareció una muralla de hielo, agarró a los chicos como pudo y desaparecieron, apareciendo en la habitación de abajo. Puso a los chicos detrás del sofá para protegerlos y esperó a Alice, con más cuchillos de hielo en sus manos. Alice apareció detrás de ella, lanzándole la serpiente que ésta esquivó por poco, quemándose un poco la pierna. Le lanzó un cuchillo y corrió lejos de allí, queriendo alejar a Alice de los chicos. Salió de la casa y acabó en el jardín, se dio la vuelta y espero a la bruja que tanto ansiaba matar. Alice salió de la casa, curándose los cortes que Kendra le hizo.

-Podemos seguir así todo el día.

-Pienso acabar con esto cuanto antes, Alice. Pienso vengar la muerte de Nathan.

Alice rió e hizo aparecer mas bolas de fuego.

-Nathan... ese chico me gustaba... pero prefirió enamorarse de su mejor amigo.- Negó con la cabeza- No podía permitirlo.

-¡Esos chicos eran felices! ¡Se amaban! ¡Tu lo destrozaste todo!

-¡Y seguiré destrozándolo! -Lanzó una bola de fuego que Kendra esquivó lanzándose al suelo.

-Eres despreciable... -Apareció detrás de ella y le puso el cuchillo de hielo en el cuello- ¿Últimas palabras?

-Si... -rápidamente puso la mano señalando el vientre de Kendra y lanzó una bola de fuego- Si vas a matar a alguien, no esperes a hacerlo. Hazlo.

La bola dio de lleno y Kendra rugió de dolor, cayendo hacia atrás con lágrimas en los ojos e intentando apagar el fuego de su ropa. Alice dirigió su mano a la cabeza de Kendra e hizo aparecer otra bola, la lanzó pero una espada en el aire hizo desviar la bola. Alice alzó la cabeza y vio a Alex, que había lanzado la espada y ahora corría a recuperarla.

-Lucha conmigo y déjala en paz.

Alice sonrió ampliamente.

-Estaré encantada de matarte, Cameron, igual que maté a Nathan. Dos veces.

Alex rugió y se abalanzó sobre ella con la espada en la mano, Alice hizo aparecer una espada de fuego y ambos se enzarzaron en una violenta y sangrienta lucha. Sam salió de la casa y fue a ayudar a Kendra, que estaba gravemente herida.

-Vamos Cameron, puedes hacerlo mucho mejor.- Alice le había provocado una sangrante herida a Alex. Sam se asustó al ver la sangre salir y ayudó lo máximo posible a Kendra.

-Vamos brujita... tienes que levantarte... tienes que acabar con esto.

Kendra estaba teniendo fiebre, abrió los ojos y miró a Sam y luego al panorama. Asintió y trató de levantarse. Llevó su mano a su quemadura del vientre y lo curó un poco, ya que quería reservar magia para el golpe final. Sam agarró el bate y se abalanzó sobre Alice, ésta le dio la espalda a Alex y se puso a luchar con Sam. Kendra cerró los ojos y comenzó a recitar en latín, el día se puso oscuro y las hojas caídas de los árboles se empezaron a arremolinar. Un mini tornado apareció encima de ellos y golpeó de lleno a Alice, parecía estar llevándose algo de ella, una luz oscura salió y el tornado desapareció. Alex se abalanzó sobre Alice, inmovilizándola.

-¡Vamos Sam!

Sam miró a Alex y Alice y algo en la mirada del chico le dijo exactamente lo que hacer, se lanzó hacia la espada de James y corrió hacia ellos. Alice se retorcía intentando soltarse y no pudo hacer nada cuando la espada la atravesó, a ella y a Alex. Sam, con el dolor en el rostro, sacó la espada, dejando que ambos cayeran en el suelo. Alice murió al instante ya que la espada estaba diseñada específicamente para matar brujas, pero Alex se retorcía y gemía de dolor. Temblaba y daba sacudidas como si le estuvieran dando descargas eléctricas.

-Nat... Nath... Nathan... -fue lo único que dijo antes de quedarse completamente inmóvil, con sus ojos mirando al infinito.

Sam, con lágrimas en los ojos, se dejó caer de rodillas a su lado. Kendra se acercó poco a poco.

-Estaba destinado a morir hoy...

-Me parece cruel... que solo vivan hasta los 18 años... es un destino cruel, Kendra.

-Lo sé... -Kendra suspiró y se sentó, agotada- por eso he roto el hechizo.

Sam la miró asombrado.

-¿Lo rompiste? ¿Cuándo? ¿Cómo?

-Anoche le di a James una poción, él no lo sabía, la mezclé con su café. Era la misma poción que le di a Alex. La poción para que dejaran de ser cazadores de brujas.

-¿Eso significa... que no volverán a renacer?

Kendra negó.

-Ahora sus almas descansan en paz para siempre... se reunirán en el otro lado y ahí nada ni nadie puede separarlos.

-Y ellos no lo sabían...

-Nunca debí crear la Hermandad, debí acabar con las brujas yo sola. Nathan ha tenido una existencia miserable, ahora se merece descansar en paz.

A Sam se le derramaron un par de gruesas lágrimas que fueron a caer en el cuerpo de Alex, al mirarlo se estremeció y le cerró los ojos.

-¿Ya ha terminado todo?

-Ya ha terminado todo.

-¿Y qué haré yo ahora? ¿Podré vivir sabiendo todo esto?

Kendra lo miró y agarró su mano.

-Ahora estoy viva... puedo ayudarte a superar esto.

Sam asintió y apretó fuerte su mano. La mirada de ambos fue a parar al cuerpo de Alex, cuya alma en ese momento se estaba encontrando con la de James, que lo esperaba con los brazos abiertos y una gran sonrisa, acompañada de unos ojos llenos de lágrimas. Alex fue hacia él y ambos se fundieron en un gran abrazo, por fin juntos. Siempre juntos.