Alex no podía creerse lo que veía,
corrió hacia James e intentó salvarlo como pudo, pero no había
nada que hacer.
-No... no... ¡James!- Alex lloraba
desconsolado y abrazaba el cadáver de James, empapándose con su
sangre.
Sam había salido de su trance y miraba
alrededor desorientado, sin entender que sucedía. Kendra miraba a
James con lágrimas en los ojos. Nadie se dio cuenta de la mujer que
estaba en la puerta y miraba la escena con una sonrisa maliciosa.
-Uno menos al que matar.
Todos volvieron la mirada hacia ella y
se pusieron en guardia. Alex la miraba con el más profundo odio y
ella le devolvía la mirada divertida.
-No me mires así, Cameron. Gracias a
mi ahora no tienes que elegir entre esos dos.
Sam empalideció y Alex agarró la
espada de James. No sabía luchar con espadas, pero Cameron sí, y
esperaba que eso lo ayudara un poco.
-¿Lista para morir? Pienso cortarte la
cabeza como debí haber hecho el día que me hechizaste.
Alice rió y se puso en guardia.
-Jamás conseguirán matarme, panda de
idiotas.
Alex rugió y se abalanzó sobre ella
con la espada en alto pero cuando llegó hacia su posición ésta ya
no estaba. Kendra intentaba hacer memoria de todos los hechizos que
se sabía y Sam miraba el cuerpo de James, sintiéndose más culpable
que nunca. Alice apareció detrás de Alex, riendo, y le lanzó una
bola de fuego que éste esquivó por poco. Kendra hizo levitar una
silla y se la lanzó a Alice y Alex le lanzó un cuchillo. Alice
esquivó la silla pero el cuchillo se clavó en su pierna. Haciendo
un gesto de dolor y odio se lo arrancó y sus ojos se pusieron
totalmente negros. La herida de la pierna se estaba curando, y ella
se estaba enfadando.
-Bien... ¿quien quiere morir primero?
Los miró a todos y su mirada se detuvo
en Kendra. Una sonrisa maliciosa se cruzó por su rostro y se
abalanzó sobre ella con un cuchillo en la mano. Sam se interpuso en
su trayectoria y el cuchillo se clavó en su abdomen. Alex se asustó
más de lo que estaba antes y le hizo un placaje a Alice, haciendo
que se cayera la espada en el camino. Su educación le impedía hacer
daño a una mujer, pero su naturaleza de cazador de brujas le gritaba
que le cortara el cuello. Con uno de sus cuchillos degolló a Alice,
pero la herida se curó casi al instante. Ésta agarró a Alex del
cuello y lo lanzó hacia una pared, dejándolo semiinconsciente. Sam
se había arrancado el cuchillo del abdomen y estaba medio desmayado
en el suelo, siendo ayudado por una asustada Kendra. Alice fue hacia
ella, la agarró del cabello y la estampó contra la pared, poniendo
su cuchillo en su garganta.
-Eres despreciable, Kendra Duncan.
Traicionando de esta manera a tu propia especie. Por tu culpa las
brujas están casi extintas, y voy a vengarlas.
Apretó el cuchillo sobre su cuello
haciendo que saliera un poco de sangre, pero los ojos de Kendra se
pusieron completamente blancos y el cuchillo se derritió. Una fuerza
invisible lanzó a Alice hacia la pared opuesta. Kendra puso su mano
sobre la herida de Sam y ésta se curó lentamente. Alex estaba
inconsciente, rememorando una y otra vez la muerte de James.
-Esto es ahora entre tu y yo, Alice.
Ambas brujas, una con los ojos
completamente negros y la otra con los ojos completamente blancos, se
pusieron en guardia. Alice hizo aparecer dos bolas de fuego en sus
manos y Kendra hizo aparecer cuchillos de hielo. Al mismo tiempo
lanzaron sus ataques, una bola de fuego fue directa a la cara de
Kendra pero un cuchillo de hielo atravesó la bola, rompiéndola, y
fue a clavarse a unos centímetros de la cabeza de Alice. Estuvieron
lanzándose bolas de fuego y cuchillos de hielo durante un buen rato,
hasta dejar la habitación irreconocible. Kendra tenía quemaduras en
varias partes de su cuerpo y Alice tenía cortadas en los brazos y
las piernas. Ambas estaban agotadas de tanto usar su magia, pero
ninguna parecía dispuesta a rendirse. Alice hizo aparecer una gran
serpiente de fuego, la magia que usó fue tal que destrozó todos los
cristales. Kendra, en un intento desesperado de proteger a los
chicos, apareció una muralla de hielo, agarró a los chicos como
pudo y desaparecieron, apareciendo en la habitación de abajo. Puso a
los chicos detrás del sofá para protegerlos y esperó a Alice, con
más cuchillos de hielo en sus manos. Alice apareció detrás de
ella, lanzándole la serpiente que ésta esquivó por poco,
quemándose un poco la pierna. Le lanzó un cuchillo y corrió lejos
de allí, queriendo alejar a Alice de los chicos. Salió de la casa y
acabó en el jardín, se dio la vuelta y espero a la bruja que tanto
ansiaba matar. Alice salió de la casa, curándose los cortes que
Kendra le hizo.
-Podemos seguir así todo el día.
-Pienso acabar con esto cuanto antes,
Alice. Pienso vengar la muerte de Nathan.
Alice rió e hizo aparecer mas bolas de
fuego.
-Nathan... ese chico me gustaba... pero
prefirió enamorarse de su mejor amigo.- Negó con la cabeza- No
podía permitirlo.
-¡Esos chicos eran felices! ¡Se
amaban! ¡Tu lo destrozaste todo!
-¡Y seguiré destrozándolo! -Lanzó
una bola de fuego que Kendra esquivó lanzándose al suelo.
-Eres despreciable... -Apareció detrás
de ella y le puso el cuchillo de hielo en el cuello- ¿Últimas
palabras?
-Si... -rápidamente puso la mano
señalando el vientre de Kendra y lanzó una bola de fuego- Si vas a
matar a alguien, no esperes a hacerlo. Hazlo.
La bola dio de lleno y Kendra rugió de
dolor, cayendo hacia atrás con lágrimas en los ojos e intentando
apagar el fuego de su ropa. Alice dirigió su mano a la cabeza de
Kendra e hizo aparecer otra bola, la lanzó pero una espada en el
aire hizo desviar la bola. Alice alzó la cabeza y vio a Alex, que
había lanzado la espada y ahora corría a recuperarla.
-Lucha conmigo y déjala en paz.
Alice sonrió ampliamente.
-Estaré encantada de matarte, Cameron,
igual que maté a Nathan. Dos veces.
Alex rugió y se abalanzó sobre ella
con la espada en la mano, Alice hizo aparecer una espada de fuego y
ambos se enzarzaron en una violenta y sangrienta lucha. Sam salió de
la casa y fue a ayudar a Kendra, que estaba gravemente herida.
-Vamos Cameron, puedes hacerlo mucho
mejor.- Alice le había provocado una sangrante herida a Alex. Sam se
asustó al ver la sangre salir y ayudó lo máximo posible a Kendra.
-Vamos brujita... tienes que
levantarte... tienes que acabar con esto.
Kendra estaba teniendo fiebre, abrió
los ojos y miró a Sam y luego al panorama. Asintió y trató de
levantarse. Llevó su mano a su quemadura del vientre y lo curó un
poco, ya que quería reservar magia para el golpe final. Sam agarró
el bate y se abalanzó sobre Alice, ésta le dio la espalda a Alex y
se puso a luchar con Sam. Kendra cerró los ojos y comenzó a recitar
en latín, el día se puso oscuro y las hojas caídas de los árboles
se empezaron a arremolinar. Un mini tornado apareció encima de ellos
y golpeó de lleno a Alice, parecía estar llevándose algo de ella,
una luz oscura salió y el tornado desapareció. Alex se abalanzó
sobre Alice, inmovilizándola.
-¡Vamos Sam!
Sam miró a Alex y Alice y algo en la
mirada del chico le dijo exactamente lo que hacer, se lanzó hacia la
espada de James y corrió hacia ellos. Alice se retorcía intentando
soltarse y no pudo hacer nada cuando la espada la atravesó, a ella y
a Alex. Sam, con el dolor en el rostro, sacó la espada, dejando que
ambos cayeran en el suelo. Alice murió al instante ya que la espada
estaba diseñada específicamente para matar brujas, pero Alex se
retorcía y gemía de dolor. Temblaba y daba sacudidas como si le
estuvieran dando descargas eléctricas.
-Nat... Nath... Nathan... -fue lo único
que dijo antes de quedarse completamente inmóvil, con sus ojos
mirando al infinito.
Sam, con lágrimas en los ojos, se dejó
caer de rodillas a su lado. Kendra se acercó poco a poco.
-Estaba destinado a morir hoy...
-Me parece cruel... que solo vivan
hasta los 18 años... es un destino cruel, Kendra.
-Lo sé... -Kendra suspiró y se sentó,
agotada- por eso he roto el hechizo.
Sam la miró asombrado.
-¿Lo rompiste? ¿Cuándo? ¿Cómo?
-Anoche le di a James una poción, él
no lo sabía, la mezclé con su café. Era la misma poción que le di
a Alex. La poción para que dejaran de ser cazadores de brujas.
-¿Eso significa... que no volverán a
renacer?
Kendra negó.
-Ahora sus almas descansan en paz para
siempre... se reunirán en el otro lado y ahí nada ni nadie puede
separarlos.
-Y ellos no lo sabían...
-Nunca debí crear la Hermandad, debí
acabar con las brujas yo sola. Nathan ha tenido una existencia
miserable, ahora se merece descansar en paz.
A Sam se le derramaron un par de
gruesas lágrimas que fueron a caer en el cuerpo de Alex, al mirarlo
se estremeció y le cerró los ojos.
-¿Ya ha terminado todo?
-Ya ha terminado todo.
-¿Y qué haré yo ahora? ¿Podré
vivir sabiendo todo esto?
Kendra lo miró y agarró su mano.
-Ahora estoy viva... puedo ayudarte a
superar esto.
Sam asintió y apretó fuerte su mano.
La mirada de ambos fue a parar al cuerpo de Alex, cuya alma en ese
momento se estaba encontrando con la de James, que lo esperaba con los brazos abiertos y una gran sonrisa, acompañada de unos ojos llenos de lágrimas. Alex fue hacia él y ambos se fundieron en un gran abrazo, por fin juntos. Siempre juntos.