martes, 5 de noviembre de 2013

Capítulo Seis: Fuera de lugar.

Sam temblaba y parecía a punto de desmayarse. Alice le puso el cuchillo en el cuello y miró a Alex.

-¿Y bien? ¿Cómo se llamaba la bruja?

James miraba a Sam y a Alex, sin saber por qué ese chico iba a interferir en la decisión de éste. Alex miraba a Sam preocupado y luego miró a Alice.

-Está bien, te lo diré... pero no le hagas más daño...

Alice asintió y soltó a Sam, éste se apoyó en la pared y se dejó caer hasta el suelo, cerró los ojos y se quedó inmóvil. Se había desmayado. Alex lo miró frunciendo los labios y miró a Alice.

-El nombre de la bruja... era Kendra Duncan.

Alice entrecerró los ojos y soltó una palabrota. Tensó mucho los labios hasta convertirlos en una fina línea.

-Esa zorra... debí matarla cuando tuve oportunidad.

-¿Vas a soltarnos? -dijo James, sin dejar de mirar a Sam con el ceño fruncido.

-No hasta que acabe el hechizo, pero para eso necesito encontrar a esa bruja.

-¿Que hechizo? ¿Para qué buscas a Kendra?- preguntó Alex.

-Kendra Duncan era una de las brujas que participaba en la Hermandad. Ella os hizo el hechizo que mantiene vuestras almas intactas, listas para la resurrección con todos los recuerdos, y es ella la que tiene que invertirlo.

-¿Qué? ¿Para qué quieres que lo invierta?

-Porque esa Hermandad... fue creada para acabar con las brujas. Kendra era una bruja buena y sabía que el resto de brujas nos aprovechábamos de los humanos. Buscó la forma de acabar con su propia raza y descubrió el hechizo ese. Ustedes, miembros de la Hermandad, estais destinados a acabar con las brujas. Ya son muchas las brujas que han caído por culpa de esa Hermandad, y hasta aquí ha llegado. Acabaré con todos vosotros, y luego con Kendra.

Alex y James se quedaron en completo silencio, inmóviles. Alice suspiró y se acercó a James, se sentó sobre sus piernas y le acarició el rostro.

-Estoy muy dolida contigo, Nathan. Mira que querer utilizarme para olvidarte de Cameron...- miró a Alex- pronto sabrás toda la verdad, pronto conseguirás recordar todo. Ya falta poco para la gran fecha.

-¿La gran fecha?- Alex levantó una ceja.

-Todo a su tiempo- Alice sonrió, se levantó y salió del sótano, trancando la puerta.

James suspiró y se retorció, intentando liberarse de las cuerdas. Alex deseaba hablar con él, pero no encontraba como comenzar la conversación así que hizo lo mismo que James e intentó librarse de las ataduras. Estuvieron así una hora y no lo consiguieron, el único cambio es que tenían las muñecas llenas de sangre. Un silencio incómodo llenó la habitación, James miraba hacia el techo y Alex miraba sus pies. Abrió la boca para decir algo pero un jadeo lo distrajo, Sam se había despertado y miraba alrededor con el pecho subiéndole y bajándole muy rápido.

-¡Sam! -dijo Alex sonando aliviado.

Sam lo miró por primera vez desde que estaban allí, al parecer antes estaba tan atontado que no lo había visto.

-¿A-Alex?

Se levantó con dificultad, tenía las manos atadas en la espalda. Se acercó a Alex temblando y se sentó sobre él, en modo de abrazo pero sin poder hacerlo. Juntaron sus frentes y se quedaron en silencio durante un rato.

-¿Qué te hizo, Sam? ¿Cómo te encontró? ¿Qué ha sucedido?

Sam suspiró y cerró los ojos, deslizó sus labios sobre los de Alex y le dió un suave beso.

-Cuando estaba volviendo a mi casa por Hyde Park... apareció de repente. Vi una gran luz y caí inconsciente. Me desperté hace unas horas y me torturó preguntándome cosas... sobre nosotros... No quería decirle nada, pero acabó sabiendo que nos... acostamos.

Alex notó a James tensarse, lo ignoró y miró a Sam.

-Lamento mucho todo esto...

-Alex -Sam se puso serio y lo miró- ¿Quién es esa mujer? ¿Qué ha pasado? ¿Qué quiere de ti?

Éste suspiró y apartó la mirada. No podía decirle la verdad y no soportaba mentirle, pero no tenía otra opción. Así que decidió maquillar un poquito la verdad

-Buscaba a una persona y pensó que yo lo sabría, oye Sam... -decidió cambiar de tema- ¿crees que puedes ayudarme a desatar estas ataduras? Quien sabe lo que hará la loca esa cuando vuelva.

-Claro, intenta desatar tu las mías primero.

Se dió la vuelta y se sentó sobre los muslos de Alex, dándole la espalda.

-Intenta desatar el nudo con los dientes.

Alex asintió y se puso a ello. Los nudos estaban muy bien hechos pero poco a poco fue aflojándolos hasta que lo deshizo y Sam pudo mover las manos. Después de un rato y con algunas uñas ensangrentadas Alex y James estaban libres. Vieron por una pequeña ventana en el techo que estaba amaneciendo, rompieron la ventana lo más silenciosamente posible y salieron de allí corriendo como si no hubiera mañana. Llegaron todos a la casa de Sam, ya que es la que estaba mas cerca, y entraron, asfixiados. Sam les dio vía libre para agarrar lo que quisieran de la nevera y fue a darse una ducha. Ambos cogieron una cerveza y se sentaron en el sofá, casi sin mirarse. Después de un rato Alex miró a James y frunció los labios, sin saber muy bien que decir.

-¿Por qué me odias, James?

Éste lo miró y entrecerró los ojos.

-¿Todavía no lo recuerdas?

Alex miró los ojos de James y un flashback apareció por su cabeza.

“Era de noche y llovía a raudales. Cameron volvía a la cabaña, cabizbajo, después de lo ocurrido con Nathan. Se sentía fatal y quería disculparse. Entró en la cabaña y lo vio en la bañera, se le veía bastante deprimido. Cam se acercó a él, se arrodilló, agarró su mano y lo miro a los ojos.

-Siento mucho lo que ha pasado antes, muchísimo.

Nathan lo miró y suspiró.

-Sabes que lo dije porque estaba borracho, ¿no? Jamás habría estropeado nuestra amistad de esa manera...

-No has estropeado nada... me alegra que me besaras.

-¿Te alegra?- Nathan frunció el ceño- ¿por qué te alegra?

-Porque así puedo hacer esto sin tener miedo...- agarró la cara de su amigo entre sus manos, se inclinó sobre él y le dio un suave y dulce beso.

Nathan, sorprendido, se lo devolvió, creyendo que estaba en un sueño pues no podía creer lo que estaba pasando. Entre los dos desvistieron a Cameron y éste entró en la bañera para seguir besando a Nathan. Lo que empezó siendo dulce acabó siendo apasionado. Había ardor por doquier. Se besaban cada parte del cuerpo a las que eran capaces de llegar. Salieron de la bañera y fueron hasta la cama mas amplia. Pasaron juntos la noche, fue la primera vez de los dos. A la mañana siguiente había dejado de llover y rayos de sol entraba por las ventanas. Cameron despertó y se dio cuenta de que estaba abrazado a Nathan y Nathan a él. Sonrió y se quedó mirando como su amigo dormía. Eran tantos años de amistad... que no sabía cuando esa amistad se había convertido en amor. A lo mejor fue el beso de ayer el que le hizo darse cuenta de lo que sentía en realidad, o a lo mejor solo estaba experimentando. Nathan despertó y lo miró, sonrió como si fuera su cumpleaños y besó la frente del chico. Se quedaron abrazados y mimándose hasta el mediodía. A eso de las dos de la tarde se levantaron y se vistieron, agarraron sus armas y fueron al bosque a seguir entrenando. Faltaba poco para las pruebas de la Hermandad y ambos deseaban ser seleccionados. Llegaron al sitio de siempre, junto al lago, y comenzaron a entrenar. Estaban bien adiestrados. Al anochecer pararon a descansar y refrescarse en el lago y unos pasos los alertó, miraron hacia el origen del ruido y vieron a Kendra, que caminaba hacia ellos sonriente.

-Vaya vaya chicos, habeis mejorado mucho, os he visto entrenar casi toda la tarde.

-Señorita Duncan- Cameron se levantó rápidamente y la saludó como se saludaba a las damas en esa época. - es un inmenso placer volver a verla.

Nathan no pudo evitar rodar los ojos y se acercó más a Cameron, buscando marcar territorio.

-El placer es mío, joven Cameron.

Cameron sonrió mirando a Kendra y viceversa. Nathan se dio cuenta y carraspeó.

-Me alegra el reencuentro y todo eso pero, Cam, tenemos que irnos ya.

La expresión de Kendra cambió y se acercó mas a Cameron, puso su mano sobre la sien izquierda de éste y cerró los ojos concentrada, al rato dio un salto y miró a éste preocupada.

-Has sido marcado... hay algo en tu cabeza... una bruja malvada te ha hechizado.”

Alex volvió a la realidad y seguía mirando a James.

-Recuerdo lo nuestro... pero no recuerdo hacer nada para que me odies...

James frunció los labios y se acercó a Alex.

-¿Que recuerdas de lo nuestro exactamente?

Alex intentó hacer memoria.

-Estabas borracho... y me besaste. Me fui y luego regresé y te besé. Esa noche nos acostamos... y solo recuerdo eso.

James miró hacia un punto de la habitación, pensando.

-A lo mejor... necesitas más motivación para que recuerdes.

-¿Y que sugieres?

James no lo dejó acabar la frase, agarró a Alex de la camiseta y tiró de él, haciendo que sus labios se juntaran. Alex no quiso, pero algo dentro de él le impedía separar sus labios de los de James y le siguió el beso. Y se dio cuenta. En ese momento no eran Alex y James, eran Cameron y Nathan.



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