Sam temblaba y parecía a punto de
desmayarse. Alice le puso el cuchillo en el cuello y miró a Alex.
-¿Y bien? ¿Cómo se llamaba la bruja?
James miraba a Sam y a Alex, sin saber
por qué ese chico iba a interferir en la decisión de éste. Alex
miraba a Sam preocupado y luego miró a Alice.
-Está bien, te lo diré... pero no le
hagas más daño...
Alice asintió y soltó a Sam, éste se
apoyó en la pared y se dejó caer hasta el suelo, cerró los ojos y
se quedó inmóvil. Se había desmayado. Alex lo miró frunciendo los
labios y miró a Alice.
-El nombre de la bruja... era Kendra
Duncan.
Alice entrecerró los ojos y soltó una
palabrota. Tensó mucho los labios hasta convertirlos en una fina
línea.
-Esa zorra... debí matarla cuando tuve
oportunidad.
-¿Vas a soltarnos? -dijo James, sin
dejar de mirar a Sam con el ceño fruncido.
-No hasta que acabe el hechizo, pero
para eso necesito encontrar a esa bruja.
-¿Que hechizo? ¿Para qué buscas a
Kendra?- preguntó Alex.
-Kendra Duncan era una de las brujas
que participaba en la Hermandad. Ella os hizo el hechizo que mantiene
vuestras almas intactas, listas para la resurrección con todos los
recuerdos, y es ella la que tiene que invertirlo.
-¿Qué? ¿Para qué quieres que lo
invierta?
-Porque esa Hermandad... fue creada
para acabar con las brujas. Kendra era una bruja buena y sabía que
el resto de brujas nos aprovechábamos de los humanos. Buscó la
forma de acabar con su propia raza y descubrió el hechizo ese.
Ustedes, miembros de la Hermandad, estais destinados a acabar con las
brujas. Ya son muchas las brujas que han caído por culpa de esa
Hermandad, y hasta aquí ha llegado. Acabaré con todos vosotros, y
luego con Kendra.
Alex y James se quedaron en completo
silencio, inmóviles. Alice suspiró y se acercó a James, se sentó
sobre sus piernas y le acarició el rostro.
-Estoy muy dolida contigo, Nathan. Mira
que querer utilizarme para olvidarte de Cameron...- miró a Alex-
pronto sabrás toda la verdad, pronto conseguirás recordar todo. Ya
falta poco para la gran fecha.
-¿La gran fecha?- Alex levantó una
ceja.
-Todo a su tiempo- Alice sonrió, se
levantó y salió del sótano, trancando la puerta.
James suspiró y se retorció,
intentando liberarse de las cuerdas. Alex deseaba hablar con él,
pero no encontraba como comenzar la conversación así que hizo lo
mismo que James e intentó librarse de las ataduras. Estuvieron así
una hora y no lo consiguieron, el único cambio es que tenían las
muñecas llenas de sangre. Un silencio incómodo llenó la
habitación, James miraba hacia el techo y Alex miraba sus pies.
Abrió la boca para decir algo pero un jadeo lo distrajo, Sam se
había despertado y miraba alrededor con el pecho subiéndole y
bajándole muy rápido.
-¡Sam! -dijo Alex sonando aliviado.
Sam lo miró por primera vez desde que
estaban allí, al parecer antes estaba tan atontado que no lo había
visto.
-¿A-Alex?
Se levantó con dificultad, tenía las
manos atadas en la espalda. Se acercó a Alex temblando y se sentó
sobre él, en modo de abrazo pero sin poder hacerlo. Juntaron sus
frentes y se quedaron en silencio durante un rato.
-¿Qué te hizo, Sam? ¿Cómo te
encontró? ¿Qué ha sucedido?
Sam suspiró y cerró los ojos, deslizó
sus labios sobre los de Alex y le dió un suave beso.
-Cuando estaba volviendo a mi casa por
Hyde Park... apareció de repente. Vi una gran luz y caí
inconsciente. Me desperté hace unas horas y me torturó
preguntándome cosas... sobre nosotros... No quería decirle nada,
pero acabó sabiendo que nos... acostamos.
Alex notó a James tensarse, lo ignoró
y miró a Sam.
-Lamento mucho todo esto...
-Alex -Sam se puso serio y lo miró-
¿Quién es esa mujer? ¿Qué ha pasado? ¿Qué quiere de ti?
Éste suspiró y apartó la mirada. No
podía decirle la verdad y no soportaba mentirle, pero no tenía otra
opción. Así que decidió maquillar un poquito la verdad
-Buscaba a una persona y pensó que yo
lo sabría, oye Sam... -decidió cambiar de tema- ¿crees que puedes
ayudarme a desatar estas ataduras? Quien sabe lo que hará la loca
esa cuando vuelva.
-Claro, intenta desatar tu las mías
primero.
Se dió la vuelta y se sentó sobre los
muslos de Alex, dándole la espalda.
-Intenta desatar el nudo con los
dientes.
Alex asintió y se puso a ello. Los
nudos estaban muy bien hechos pero poco a poco fue aflojándolos
hasta que lo deshizo y Sam pudo mover las manos. Después de un rato
y con algunas uñas ensangrentadas Alex y James estaban libres.
Vieron por una pequeña ventana en el techo que estaba amaneciendo,
rompieron la ventana lo más silenciosamente posible y salieron de
allí corriendo como si no hubiera mañana. Llegaron todos a la casa
de Sam, ya que es la que estaba mas cerca, y entraron, asfixiados.
Sam les dio vía libre para agarrar lo que quisieran de la nevera y
fue a darse una ducha. Ambos cogieron una cerveza y se sentaron en el
sofá, casi sin mirarse. Después de un rato Alex miró a James y
frunció los labios, sin saber muy bien que decir.
-¿Por qué me odias, James?
Éste lo miró y entrecerró los ojos.
-¿Todavía no lo recuerdas?
Alex miró los ojos de James y un
flashback apareció por su cabeza.
“Era de noche y llovía a raudales.
Cameron volvía a la cabaña, cabizbajo, después de lo ocurrido con
Nathan. Se sentía fatal y quería disculparse. Entró en la cabaña
y lo vio en la bañera, se le veía bastante deprimido. Cam se acercó
a él, se arrodilló, agarró su mano y lo miro a los ojos.
-Siento mucho lo que ha pasado antes,
muchísimo.
Nathan lo miró y suspiró.
-Sabes que lo dije porque estaba
borracho, ¿no? Jamás habría estropeado nuestra amistad de esa
manera...
-No has estropeado nada... me alegra
que me besaras.
-¿Te alegra?- Nathan frunció el ceño-
¿por qué te alegra?
-Porque así puedo hacer esto sin tener
miedo...- agarró la cara de su amigo entre sus manos, se inclinó
sobre él y le dio un suave y dulce beso.
Nathan, sorprendido, se lo devolvió,
creyendo que estaba en un sueño pues no podía creer lo que estaba
pasando. Entre los dos desvistieron a Cameron y éste entró en la
bañera para seguir besando a Nathan. Lo que empezó siendo dulce
acabó siendo apasionado. Había ardor por doquier. Se besaban cada
parte del cuerpo a las que eran capaces de llegar. Salieron de la
bañera y fueron hasta la cama mas amplia. Pasaron juntos la noche,
fue la primera vez de los dos. A la mañana siguiente había dejado
de llover y rayos de sol entraba por las ventanas. Cameron despertó
y se dio cuenta de que estaba abrazado a Nathan y Nathan a él.
Sonrió y se quedó mirando como su amigo dormía. Eran tantos años
de amistad... que no sabía cuando esa amistad se había convertido
en amor. A lo mejor fue el beso de ayer el que le hizo darse cuenta
de lo que sentía en realidad, o a lo mejor solo estaba
experimentando. Nathan despertó y lo miró, sonrió como si fuera su
cumpleaños y besó la frente del chico. Se quedaron abrazados y
mimándose hasta el mediodía. A eso de las dos de la tarde se
levantaron y se vistieron, agarraron sus armas y fueron al bosque a
seguir entrenando. Faltaba poco para las pruebas de la Hermandad y
ambos deseaban ser seleccionados. Llegaron al sitio de siempre, junto
al lago, y comenzaron a entrenar. Estaban bien adiestrados. Al
anochecer pararon a descansar y refrescarse en el lago y unos pasos
los alertó, miraron hacia el origen del ruido y vieron a Kendra, que
caminaba hacia ellos sonriente.
-Vaya vaya chicos, habeis mejorado
mucho, os he visto entrenar casi toda la tarde.
-Señorita Duncan- Cameron se levantó
rápidamente y la saludó como se saludaba a las damas en esa época.
- es un inmenso placer volver a verla.
Nathan no pudo evitar rodar los ojos y
se acercó más a Cameron, buscando marcar territorio.
-El placer es mío, joven Cameron.
Cameron sonrió mirando a Kendra y
viceversa. Nathan se dio cuenta y carraspeó.
-Me alegra el reencuentro y todo eso
pero, Cam, tenemos que irnos ya.
La expresión de Kendra cambió y se
acercó mas a Cameron, puso su mano sobre la sien izquierda de éste
y cerró los ojos concentrada, al rato dio un salto y miró a éste
preocupada.
-Has sido marcado... hay algo en tu
cabeza... una bruja malvada te ha hechizado.”
Alex volvió a la realidad y seguía
mirando a James.
-Recuerdo lo nuestro... pero no
recuerdo hacer nada para que me odies...
James frunció los labios y se acercó
a Alex.
-¿Que recuerdas de lo nuestro
exactamente?
Alex intentó hacer memoria.
-Estabas borracho... y me besaste. Me
fui y luego regresé y te besé. Esa noche nos acostamos... y solo
recuerdo eso.
James miró hacia un punto de la
habitación, pensando.
-A lo mejor... necesitas más
motivación para que recuerdes.
-¿Y que sugieres?
James no lo dejó acabar la frase,
agarró a Alex de la camiseta y tiró de él, haciendo que sus labios
se juntaran. Alex no quiso, pero algo dentro de él le impedía
separar sus labios de los de James y le siguió el beso. Y se dio
cuenta. En ese momento no eran Alex y James, eran Cameron y Nathan.
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