Klaus sonrió ampliamente, agarró la
botella y le devolvió el abrazo.
-Gracias Slytherin.
Se abrazaron durante un rato y luego se
separaron. Salazar hizo más magia para decorar toda la cabaña y
Klaus lo miraba maravillado. Adoraba ver a su amigo haciendo magia.
Abrieron la botella de ron y bebieron, charlaron y rieron durante
toda la tarde. La lluvia se convirtió en tormenta y se acercaba la
hora de que ambos regresaran a sus casas.
-No podemos salir durante esta
tormenta.
-¿Y entonces que hacemos?
-No lo sé...
Guardaron silencio y ambos comenzaron a
reír, se notaba que el alcohol ya estaba haciendo su efecto.
-Haz más magia, Sly.
-Tu madre Esther y su amiga son brujas,
¿por qué te maravilla tanto que yo haga magia?
-Porque tú haces una magia distinta.
Salazar suspiró sonriendo, se levantó
sacando su varita y señaló a nada en concreto, concentrándose.
-¡Expecto Patronum!
De la punta de su varita surgió una
gran luz plateada que fue cogiendo forma hasta convertirse en una
gran serpiente. Klaus lo miraba boquiabierto. La serpiente se
arrastró durante un rato y luego desapareció. Salazar sonrió
orgulloso y volvió a sentarse al lado de Klaus, el cual estaba
aplaudiendo.
-No ha sido para tanto, Nik. -Dijo
Salazar sonrojándose.
-Para mi sí, mi madre y su amiga casi
nunca hacen magia.
-¿Cómo está tu familia? Hace tiempo
que no les veo.
-Rebekah te echa de menos, y es la
única. Elijah y Finn están ocupados intentando ser los hijos
perfectos y Kol está ocupado siendo un pequeño psicópata que quema
sus muñecos de madera.
Salazar rió sin poder evitarlo, le
encantaba Kol.
-¿Y Mikael y Esther? Ya sé que a tu
madre no le caigo muy bien.
-Es que sabe que en un futuro serás un
mago más poderoso que ella y tiene miedo por mí.
-¿Por ti? Yo jamás te haría daño.
Salazar agarró la mano de su amigo y
sonrió con amabilidad, provocando que su amigo se sonrojase.
-Lo sé. -Contestó Klaus.
Se miraron durante un buen rato sin
decir, hasta que la situación se volvió algo incómoda. Klaus se
levantó, tambaleándose, y fue hacia la puerta.
-Debería irme ya.
Salazar se levantó y lo siguió,
agarrándolo del brazo.
-Lo tormenta no ha amainado, puede ser
peligroso.
Klaus intentó soltar su brazo, pero
ambos estaban tan borrachos que perdieron el equilibrio y acabaron en
el suelo, Klaus debajo y Salazar encima. Se miraron a los ojos
fijamente, lo que pareció ser una eternidad, y poco a poco fueron
acercándose hasta rozar sus labios, pero unos golpes en la puerta
hicieron que ambos se levantaran de golpe.
-¡Niklaus! -Decía la persona al otro
lado de la puerta. Klaus empalideció, era su padre Mikael.
Fue tembloroso hacia la puerta y la
abrió para ver a un enfurecido Mikael, empapado. Agarró a su hijo
de la nuca y lo sacó afuera.
-¡Tenías que estar en casa hace dos
horas, muchacho insolente!
Salazar salió de la casa y fue tras
ellos.
-¡No le haga daño!
-¡Vuelve a tu casa, Slytherin! ¡Antes
de que te mate un rayo o algo! -Dijo Mikael sin siquiera mirarlo.
Klaus intentaba soltarse de su padre, pero éste lo tenía
fuertemente agarrado.
Salazar miraba a Mikael con odio, pero
no podía hacer nada. Un relámpago seguido de un gran trueno le hizo
reaccionar y comenzó a correr hacia su casa. Se cayó varias veces
mientras intentaba salir del bosque, pero eso no le detuvo. Al cabo
de un rato llegó a su casa, chorreando agua completamente. Al verlo
su madre se levantó y le cruzó la cara de un bofetón.
-¡¿Sabes lo preocupada que he
estado?! ¿¡Qué ha pasado?!
El padre de Salazar puso una mano sobre
el hombro de su mujer, intentando calmarla. Salazar notó el ya
familiar ardor en su mejilla y miró a su madre.
-Quería esperar a que amainara la
tormenta para volver.
Su madre le echó una mirada
envenenada.
-¡Vete a tu habitación!
Salazar bufó. No esperaba que su madre
fuera algo maternal y se preocupara por si cogía un resfriado, su
madre nunca lo había tratado con amor. Subió a lavarse, con agua
caliente que calentó en un fuego que hizo aparecer, y luego se
preparó para el duelo nocturno con su padre. Su padre entró en su
habitación, tranquilo y sereno, con la varita en alto. Si Salazar
todavía no se fue de su casa era por su padre, él sí que lo crió
con amor, nunca le puso la mano encima y cumplía todos los caprichos
de su hijo.
Ambos Slytherins se prepararon para el
duelo y comenzaron. Salazar puso en práctica los hechizos defensivos
de su madre mientras su padre lo atacaba sin parar. Fue un duelo muy
largo, y Salazar salió victorioso. Su padre lo felicitó, sonriendo,
y abandonó la habitación. El chico lo arregló todo y se metió en
la cama, llamó a Bon y se quedó horas dando vueltas en la cama,
intentando dormirse. Había algo en su cabeza que no le dejaba
dormir. A eso de las cuatro de la madrugada, Salazar se levantó y
fue al sótano, allí tenían un pequeño laboratorio donde hacían
las pociones. Había una poción que llevaba preparando desde hace
tiempo, se fijó en el libro de pociones y leyó lo que estaba
deseando leer. Se acercó al caldero, que hervía a fuego lento, y lo
supo. Le había costado mucho encontrar los ingredientes, y se
impacientó. Pero las tres semanas ya han pasado y la poción ya
estaba hecha. Salazar agarró un frasco y vertió la poción en él,
mirándola maravillado.
-Amortentia....
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